GUIÓN OFICIAL DE LA RECREACIÓN DEL ASALTO AL BANCO DE NORTHFIELD
Tim Freeland – Anunciador (Edición 2025)
En 1876, la ciudad de Northfield era una pequeña pero próspera comunidad. Situada a orillas del productivo río Cannon, era un centro ferroviario, con los molinos Ames a ambos lados del agua. Incluso entonces, Northfield ya era una ciudad universitaria, y sigue siéndolo hoy como sede de las universidades Carleton y St. Olaf.
Imagina una ciudad con apenas veinte años de vida. Los edificios del centro eran en su mayoría de madera, con unos pocos de ladrillo y piedra. Las calles no estaban pavimentadas, las casas se construían cerca del centro, ocupadas por ciudadanos comunes: comerciantes, inmigrantes y agricultores. Era gente pacífica pero decidida, acostumbrada a las dificultades, y nada fácil de engañar.
Ahora, contrastemos esta imagen con la de la Banda de James y Younger. ¿Quiénes eran estos hombres de Misuri? ¿Por qué estaban tan lejos de su hogar? ¿Por qué eligieron este banco en Northfield, Minnesota?
El primer robo atribuido a la Banda de James y Younger fue el del Banco de Ahorros del Condado de Clay en Liberty, Missouri, en 1866. En la siguiente década de este robo, cometieron al menos veinte asaltos más. La mayoría de esos atracos dejaron víctimas inocentes muertas o heridas.
El 7 de Julio de 1876, exactamente dos meses antes del robo de Northfield, la banda asaltó un tren del Missouri Pacific en un lugar llamado Rocky Cut, cerca de Otterville, Missouri. Llevándose 18,300 dólares, una suma que hoy equivaldría a más de medio millón de dólares.
Poco después de ese robo, un nuevo miembro, Hobbs Kerry, fue capturado y decidió colaborar con la justicia. La banda planeaba dirigirse a Texas, pero, tras publicarse la confesión de Kerry en los periódicos, cambiaron de rumbo y viajaron al norte, probablemente en tren hacia Minnesota.
Ya en el estado, pasaron una semana en St. Paul y otra en Minneapolis, alojándose en los mejores hoteles. Desde allí, viajaron en tren a comunidades cercanas en busca de caballos, inspeccionando bancos del sur de Minnesota y familiarizándose con el terreno. Fingiendo ser compradores de ganado y especuladores de tierras, hicieron preguntas que no levantaron sospechas.
Hoy nos reunimos aquí, no para honrar a una banda de forajidos, sino para rendir tributo al heroísmo de los ciudadanos pacíficos de esta comunidad; que se unieron para proteger a sus vecinos y la economía local. En especial, honramos a Joseph Lee Heywood, de 39 años, quien en el momento del asalto era cajero interino del único banco del pueblo, y también tesorero del Carleton College, de la Iglesia Congregacional y de las Escuelas Públicas de Northfield.
En la Iglesia Congregacional hay una vidriera conmemorativa con su nombre y la inscripción en latín “Fidelitas” – Fidelidad. Otra placa, en el campus de Carleton College, que dice: “En agradecida memoria de Joseph Lee Heywood… inscrita por sus amigos como tributo a su heroica fidelidad” y concluye con las palabras Latinas “Esto Fidelis Usque Ad Mortem” – Sé fiel hasta la muerte.
Viajemos ahora al jueves 7 de septiembre de 1876. Estamos en el centro de Northfield. Todo parece normal, en este tranquilo pueblo universitario del Medio Oeste. Los ciudadanos y agricultores de la zona realizan sus que haceres cotidianos.
Frente a nosotros está el edificio original de Scriver, que en aquel entonces albergaba el Primer Banco Nacional, y que hoy es un museo que recrea el instante exacto del asalto.
Alrededor de las dos de la tarde, Bob Younger, Frank James y Charlie Pitts cruzaron el Puente de Hierro hacia Mill Square, desde el oeste de la ciudad donde acababan de almorzar. Llevaban largas gabardinas blancas de lino, probablemente para ocultar las armas que colgaban de sus cinturones. Aunque no era inusual vestir así en la época, ver a tantos hombres uniformados a caballo sí llamó la atención.
Los tres hombres ataron sus caballos cerca del banco y caminaron hacia la esquina, desde donde podían ver a sus otros compañeros tomar posiciones: un grupo estaba cerca del Puente de Hierro y el otro acercándose desde el sur por la calle Division. Los primeros serían los “hombres de adentro” que entrarían al banco.
El segundo grupo, con Cole Younger y Clell Miller, subió por Division Street. Mientras el primer grupo se dirigía a la puerta del banco, Cole desmontó en medio de la calle y Clell cerró la puerta del banco desde afuera, quedándose de guardia.
El comerciante de ferretería J. S. Allen intentó seguir a los tres hombres, pero Clell Miller lo detuvo. Allen se soltó y corrió hacia su tienda en Mill Square, gritando: “¡A las armas, muchachos, están robando el banco!”
Enfrente, el vecino Henry Wheeler oyó el aviso y gritó: “¡Robo, robo!”, corriendo hacia el hotel de la esquina. ¡Se activó la alarma!.
Clell Miller y Cole Younger montaron de nuevo y comenzaron a recorrer la calle disparando al aire para ahuyentar a la gente.
El último grupo de tres ladrones, que vigilaba la ruta de escape en el Puente de Hierro, llegó al escuchar los primeros disparos: Jim Younger, Bill Chadwell y Jesse James. Mientras tanto, dentro del banco, Bob, Frank y Charlie encontraron a tres empleados del banco trabajando.
Sentados en sus escritorios estaban el cajero interino Joseph Lee Heywood, el asistente de contabilidad Frank Wilcox y el cajero del banco Alonzo Bunker. La puerta de la bóveda estaba abierta, con la caja fuerte en su interior. La puerta de la caja fuerte estaba cerrada pero no bloqueada. Más temprano, Heywood había marcado la combinación pero aún no había girado la manija. La caja fuerte contenía más de $15,000.
El cajero del banco, Alonzo Bunker, se acercó al mostrador para atender a los tres hombres. Los delincuentes sacaron sus armas y comenzaron a gritar, ordenándoles ponerse de rodillas y levantar las manos. Seguían preguntando quién era el cajero, ya que él guardaba la combinación, pero nadie respondió. Los empleados del banco se negaron a abrir la caja fuerte. Heywood les dijo a los ladrones que la caja tenía un ” reloj de seguridad” y que no podía abrirse. Incluso después de que Joseph Lee Heywood fuera golpeado hasta quedar inconsciente, Bunker y Wilcox se negaron a cooperar.
En un intento de persuadir a Heywood, Charlie Pitts disparó cerca de su cabeza. En ese momento, Bunker corrió hacia la puerta trasera del banco.
Persiguiéndolo, Charlie Pitts le disparó dos veces, alcanzándolo en el segundo tiro en el hombro.
En ese momento, la batalla en la calle estaba en su punto máximo. Cinco de los ladrones recorrían la calle, disparando y ordenando a todos que se alejaran. La gente en la calle buscó refugio. Tiendas y oficinas cerraron rápidamente.
Henry Wheeler había corrido al Hotel Dampier, en la esquina frente al banco, tomó su viejo rifle del ejército y subió a una ventana del tercer piso.
J. S. Allen, quien había dado la primera alarma, avisó al dueño de la ferretería, A. R. Manning, sobre el robo mientras pasaba frente a su tienda. Cuando Allen llegó a su negocio, comenzó a repartir armas y municiones a cualquiera que estuviera dispuesto a unirse a la lucha.
El primer ciudadano en llegar armado fue Elias Stacy. Stacy disparó a Clell Miller en la cara con una carga de perdigones finos, derribando al ladrón de su caballo. A. R. Manning tomó su rifle y se dirigió hacia el banco. Al llegar a la esquina del edificio Scriver, vio a dos ladrones parados en la calle detrás de un caballo. Manning apuntó y mató al caballo de Bob Younger. Luego, cuando Clell Miller volvió a montar su caballo, Henry Wheeler, desde la ventana del hotel, le atravesó una bala la arteria subclavia, matándolo en cuestión de segundos.
A medida que el tiroteo se intensificaba, Cole Younger se acercó varias veces a la puerta del banco, suplicando a sus compañeros que salieran para poder retirarse.
A. R. Manning, disparando desde la base de las escaleras, apuntó con cuidado y le disparó a Bill Chadwell en el corazón al otro extremo de la cuadra, matándolo al instante.
Finalmente, varios vecinos se acercaron a la calle en el extremo sur de la cuadra. Cole disparó al inmigrante sueco Nicolaus Gustafson, quien murió cuatro días después a causa de la herida.
Manning había matado al caballo de Bob Younger, herido a Cole Younger en la cadera y matado a Bill Chadwell. Henry Wheeler, desde su posición elevada, falló a Jim Younger con su primer disparo, mató a Clell Miller con el segundo y dejó gravemente herido a Bob Younger en el codo derecho con su tercer disparo. Debido a esta lesión, Bob tuvo que disparar con la mano izquierda y luego montar el mismo caballo con su hermano herido Cole antes de salir hacia el sur.
En solo siete minutos, todo había terminado. El dinero del banco seguía intacto. Seis ladrones sobrevivientes, montando cinco caballos, escaparon de la ciudad rumbo al sur por la calle Division, al menos dos de ellos gravemente heridos.
El cajero del banco, Alonzo Bunker, había recibido un disparo en el hombro. Nicolaus Gustafson sufrió una herida letal en la cabeza. Tirados en la calle estaban los cuerpos de Clell Miller y Bill Chadwell. Dentro del banco yacía el cuerpo de Joseph Lee Heywood, asesinado a quemarropa por Frank James.
Así recordamos aquel día, con la recreación que hoy presentan los habitantes actuales de Northfield y los recreadores de la “Banda de James y Younger”.